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Nuestro modelo de referencia

Si un método tan efectivo ha ayudado a miles de personas, tú también puedes conseguirlo.
Nosotros te ayudaremos.

Superado el periodo de la desintoxicación, deberemos desarrollar toda una estrategia para lograr la reintegración del adicto en la sociedad. En realidad, el término "reintegración" tiene poco sentido para la mayoría de adictos, dado que muchos de ellos, al haberse iniciado desde muy jóvenes en el mundo del consumo, nunca han formado parte activa de la sociedad. Otras, muestran con su actitud, un enfrentamiento con muchos de los valores y principios de una sociedad en la que NO creen. Sea como sea, un adicto es ante todo, un ser humano como cualquier otro, pero que, debido a su condición de adicto, ha perdido la conexión consigo mismo y con el mundo.

Por todo ello es importante ayudar desde la propia experiencia, en este camino motivador de crecimiento personal. Un proceso que nunca debe ser entendido como un castigo, sino como un camino altamente enriquecedor hacia el conocimiento y la reconciliación con uno mismo.

Este método fue iniciado y desarrollado por los propios adictos a mediados del siglo pasado, en MINNESOTA.

En aquellos momentos, el futuro que les esperaba a los alcohólicos, a pesar de luchar diariamente contra su necesidad de beber, era desalentador, porque solo tenían tres caminos: El confinamiento en un manicomio, la delincuencia, que los conduciría a prisión, y la vida en la indigencia física y moral. Estas eran todas sus expectativas, con el agravante de que su alcoholismo era, a nivel social, la prueba evidente de su debilidad moral.

En Estados Unidos, y ante tales perspectivas, un grupo de tres alcohólicos miembros de Alcohólicos Anónimos, decidieron unir esfuerzos intentando encontrar un espacio en el que compartir sus experiencias y apoyarse mutuamente. Finalmente consiguieron financiación para adquirir una vieja granja muy cerca de Minnesota.

La granja comenzó humildemente, como una pequeña fundación para alcohólicos. Éstos debían respetar cinco principios básicos:

  • Asistir diariamente a las reuniones de Alcohólicos Anónimos.
  • Comportarse de manera responsable.
  • Compartir experiencias.
  • Mantener su espacio privado en condiciones.
  • Mantenerse abstinente.

Estas reglas tan simples, escondían una enorme practicidad y una gran sabiduría, porque las personas adictas, como autoprotección ante una vida enterrada en el fracaso y el caos, tenemos tendencia a encerrarnos en nosotros mismos y a acumular un gran resentimiento. Por eso, ya desde un principio se insistió en que debían esforzarse en ver y explicar los pequeños detalles de la vida diaria, compartir experiencias con el resto del grupo, aprender a escuchar y enriquecerse con experiencias ajenas. El objetivo no era otro que el de rescatar a los adictos de su vida de aislamiento y reintegrarlos en una vida de diálogo.

Este sencillo procedimiento comportó un descubrimiento motivador -y en aquellos momentos revolucionario-, que se convirtió en la piedra angular de todo el proceso terapéutico: Nadie puede comprender mejor a un adicto, que otro adicto. Así fue como nació el método más exitoso en el tratamiento de la  adicción, el MODELO MINNESOTA.

En su momento, lo que empezó como una pequeña casa de huéspedes para alcohólicos, terminó provocando un gran movimiento de REFORMA SOCIAL, porque acertó de lleno en su idea de crear una comunidad humana formada por alcohólicos, en la que podían conservar su integridad y su dignidad como personas, es más, ofrecía una alternativa muy válida y mucho más eficaz a lo que hasta entonces se había considerado correcto en el tratamiento contra el alcoholismo, o sea, el manicomio, con sus electrochoques y camisas de fuerza.

El Modelo Minnesota tuvo un éxito extraordinario, y se expandió enormemente en Estados Unidos y Europa durante la década de 1960. Pronto acogió no sólo a alcohólicos, sino también a adictos a todo tipo de sustancias. Hasta la fecha, no ha parado de crecer y evolucionar, y ha ido integrado con el tiempo, el talento de profesionales procedentes de otras disciplinas, porque la idea, ya desde un principio, no es solamente la de resolver un problema físico, sino la de atender esta persona en su totalidad - cuerpo, mente y espíritu- , siempre manteniendo como piedra angular del proceso, la terapia de grupo, porque estas alturas, ni hay vacunas, ni medicamentos efectivos contra la adicción, y mucho menos soluciones mágicas a corto plazo.

En España, apareció a finales de los años 70, de la mano de dos psiquiatras de la unidad de alcoholismo del Hospital Clínico de Barcelona, ​​los doctores Lluís Bach y Francesc Freixas, que iniciaron las primeras investigaciones serias sobre la adicción al alcohol. Inspirados en el modelo Minnesota y haciendo uso de su experiencia, crearon una filosofía de tratamiento que se iría revelando como muy efectiva, sobre todo a largo plazo. Instalados en las dependencias del antiguo balneario Blancafort en el pueblo de La Garriga (Barcelona), siempre con la ayuda de adictos recuperados a quienes ellos mismos formaron como terapeutas, fueron consolidando un método muy efectivo que, muchos años después, continúa vigente y recuperando a miles de personas, que han conseguido vivir plenamente sin necesidad ninguna de consumir.

Si un método tan efectivo ha salvado del consumo a miles de personas, TÚ TAMBIÉN PUEDES CONSEGUIRLO. Es mucho más fácil de lo que imaginas.

Nosotros te ayudaremos.