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Atención al paciente.
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Metodología. Programa terapéutico. Fases

La cuestión no es dejar de ser adicto para ser aceptado, sino de aceptarse uno mismo para transformar esa herida en una fuente de liberación y autoconocimiento.

Debemos tener presente que el adicto, a través del tóxico, ha truncado su proceso vital. Sin embargo, cuando busca ayuda terapéutica, sólo persigue solucionar un problema de intoxicación, porque se encuentra físicamente mal. Raras veces tiene consciencia de su dependencia y de hasta qué punto el tóxico ha vaciado de sentido todas las facetas de su vida. Ello causa en su personalidad, un vacío difícil de reconstruir si no se dispone de un equipo i de unas terapias de grupo que le ayuden a recuperar esas etapas o esas facetas que han quedado “en suspenso”.

Por ello se hace necesaria toda una filosofía que ofrezca razones válidas a la hora de justificar y fortalecer la decisión de abandonar el consumo, a través de un programa muy bien estructurado, y escalonado en diferentes fases. No existen líneas divisorias rígidas entre los diferentes tramos del programa –esto dependerá de cada uno-, si bien nunca se podrá avanzar en una fase si no se ha asentado la anterior. En última instancia, el logro de resultados favorables siempre dependerá del propio adicto y de su deseo o no de recuperación.

DESINTOXICACIÓN.

- Estabilización y apoyo.

Hasta hace relativamente poco, se consideraba que el ingreso era imprescindible para llevar a cabo una desintoxicación en condiciones óptimas. A día de hoy, esta fase inicial es posible de hacerla de forma ambulatoria. Se trata de resolver el síndrome de abstinencia mediante un soporte farmacológico que ayudará a evitar la aparición de este síndrome, o como mínimo, mitigará sus efectos.

En estos primeros contactos, procuramos  tranquilizar al adicto y la familia, asesorándoles en todo lo que precisen respecto a la problemática de la adicción y a las pautas terapéuticas que deberán seguir.

La desintoxicación comprende un periodo corto de unos quince días, dependiendo del estado físico y sus circunstancias personales. En esta fase empezamos a profundizar poco a poco en su problemática psicosocial.

El adicto que se inicia en nuestro programa, abandona el consumo desde el principio, no solo de la droga que le llevó a pedir ayuda, sino de cualquier sustancia psicoactiva. Conseguir una abstinencia completa, nos da un margen mucho más amplio de seguridad ante una posible recaída y es una prevención  importante contra el desarrollo de una adicción sustitutiva, que no deja de ser una recaída.

DESHABITUACIÓN

- Abstinencia.
- Aceptación de la dependencia.
- Recuperación del sentido de pertenencia a un grupo social.

El momento crítico de la recuperación, se inicia justo después de que el adicto ha terminado el proceso de desintoxicación y empieza a tomar contacto nuevamente con la vida cotidiana. Es casi imposible que, el hecho de completar un programa de desintoxicación, comporte una abstinencia perpetua con recuperación completa de la adicción. Las cifras de recaídas que se suceden a simple proceso de desintoxicación, son muy elevadas para quien no siga un programa terapéutico intensivo y estructurado, como mínimo, durante meses.

En este segundo tramo, debemos estabilizar la abstinencia mediante herramientas psicológicas que faciliten afrontar el día a día sin consumir y sin derrumbarse. No es nada fácil convivir con el rechazo social, el desempleo, la inestabilidad económica y la frustración que provoca vivir en una sociedad básicamente adictiva y de una competitividad feroz. La vulnerabilidad a la recaída es todavía muy alta.

Hay muchos factores que aumentan esta vulnerabilidad: Ciertos estados físicos, circunstancias complicadas, estados de ánimo negativos, personas, lugares y cosas que nos recuerdan el consumo.

Es necesario un tiempo para dejar de sentir la necesidad de consumir, y más tiempo aún para modificar las actitudes y conductas precursoras habituales de una recaída.

Las terapias de grupo son la mejor herramienta para ayudar a entender que la dependencia al tóxico nos ha destruido el proceso vital como personas, que el recuerdo idílico de los consumos sólo nos conduce a una recaída, y que si queremos continuar abstinentes, no tenemos otra alternativa que aprender formas constructivas de afrontar los problemas, cambiando actitudes y conductas mal adaptadas. En este sentido es de gran ayuda la identificación con el resto de miembros del grupo; es más fácil ver el propio problema reflejado en otro, antes que en uno mismo. Esto crea vínculos que ayudan a curar la soledad, y a crear un fuerte sentimiento de pertenencia. El ejercicio físico, el contacto con la naturaleza, y  otras actividades recreativas y culturales que organizamos en nuestro espacio, son también una parte muy importante en la recuperación, porque mejoran ostensiblemente el estado de ánimo y el amor propio , tan destruidos por el consumo.

REHABILITACIÓN.

- Abstinencia estable.
- Aceptación incondicional de la dependencia → Desaparición del sentimiento de culpa.
- Restauración de habilidades olvidadas y aprendizaje de nuevas.
- Sobrevivir a los propios sentimientos.

En esta fase cobran importancia las emociones que, poco a poco van aflorando. Los estados de ánimo dolorosos (ansiedad, culpa, soledad, tristeza, cólera), son precursores de las reincidencias en el consumo. Después de años de esconder los sentimientos bajo las drogas, los sentimientos y el impulso de drogarse han quedado automáticamente acoplados. Es un automatismo que aparece por sí mismo, de forma natural.

La clave para resolver este nudo gordiano, es hablarlo abiertamente en las sesiones de terapia. Esto hace que uno se calme y pueda poner los sentimientos en perspectiva, sin juzgarlos. Los sentimientos de cada uno no son ni buenos ni malos, y están plenamente justificados por el hecho de tenerlos, aunque nadie los apruebe.

Por otra parte, también se hacen visibles cambios positivos y firmes en el estilo de vida y en las relaciones sociales. El adicto ya tiene más información sobre cómo protegerse, y cuáles son los signos y los factores de riesgo que conducen hacia una recaída. Todo esto favorece que el adicto, -que ya admitió su problema adictivo en la fase anterior- la acabe aceptando incondicionalmente.

Este es un gran paso para mantenerse firme en la abstinencia.

Toda la dinámica del proceso de recuperación, no radica en el control, sino en la aceptación de la falta de control. Y es precisamente en esta aceptación donde se fortalece la recuperación.

REINTEGRACIÓN.

- Mantenimiento de la abstinencia
- Toma de decisiones → responsabilización → Integración.
- Superar el estigma
- Seguimiento.

Una vez hecho el camino de la desintoxicación y la posterior superación de los hábitos de consumo, debemos conseguir la inserción  del adicto en la sociedad.

La realidad nos muestra que los términos "reinserción" o "reintegración", tienen muy poco sentido para gran parte de adictos; unos porque, al haberse iniciado muy jóvenes en el consumo, nunca han formado parte de la sociedad como adultos, y los otros porque mantienen un conflicto personal con muchos principios de una sociedad en la que, en el fondo, no creen.

Desafortunadamente, no existe ninguna sociedad paralela, en la que los principios éticos fueran el fundamento de todos, y donde las sustancias sicotrópicas estuvieran totalmente ausentes. Al contrario, vivimos en una sociedad hipócrita i hostil. No es fácil integrarse en una sociedad que promociona constantemente el consumo para después, señalar con el dedo, si no por vicioso, por enfermo mental. El señalamiento implica estigmatización, y la estigmatización implica inhabilitación, rechazo y exclusión social.

Una cuestión capital es librarse del estigma de la adicción. Después de años sufriendo la estigmatización social, ésta se acaba interiorizando, y el propio rechazo es un grave obstáculo a la hora de poder vivir en plena libertad. En nuestro espacio terapéutico trabajamos muy especialmente este aspecto, pues la cuestión no es dejar de ser adicto para ser aceptado, sino de aceptarse uno mismo para transformar esa herida en una fuente de liberación y autoconocimiento, que nos abra el camino a ser el dueño uno mismo y el arquitecto de nuestra vida.